Villa integrada en un paisaje de bosques

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Hoy día, una de las premisas fundamentales en la arquitectura de vanguardia es que los edificios se integren en el paisaje circundante, sin sobresalir demasiado y sin crear estridencias. Es algo que la Villa L, creada por Powerhouse Company y RAU, logra plenamente.

La villa se alza en un paraje boscoso situado en la Holanda central, y fue edificada para una joven familia que quería aprovechar al máximo el sol y las vistas sobre el jardín. En este aspecto, la orientación de la casa fue algo primordial.

Contradicciones armónicas


Villa L es una residencia dividida por espacios. En ella, cada planta tiene su propia identidad y personalidad. Cada piso forma parte de un espectro amplio en lo que a planteamiento se refiere, siempre dentro de un todo que funciona de forma armoniosa. Los propietarios, una pareja joven con tres niños, pidieron a los arquitectos un diseño que hiciera realidad su sueño: tener una casa sencilla y sorprendente; abierta y específica; minimalista… Y lujosa.

Dormitorios sobre la azotea


Estas contradicciones se solventaron mediante un proyecto basado en una diferenciación total de las experiencias espaciales de las tres plantas (una de las cuales es subterránea). Uno de los niveles, la planta baja, es abierta y está diseñada para la vida en común. En la planta superior están las áreas privadas: una serie de módulos de madera autónomos, situados sobre la azotea ajardinada. La casa cuenta con sistemas sostenibles para el suministro de energía térmica y eléctrica.

Fotografías: © Christian van der Kooy.

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